Hoy no me hableis de amor....
Era un jardín bello, pero sin flores. Grande pero demasiado pequeño para guardar en él sus sueños.
Cuando alguien pasaba por allí lo calificaban de “descampado”, pero para ella no lo era.
Era un sitio simple, por lo llano, el marrón de sus tonalidades y la maleza que se dejaba ver allí donde mires, con una sola ojeada puedes ser capaz de verlo entero, no hay mas… ¿o si?
Era distinto y nadie lo sabía. No solía ir allí pero sabía que el viejo jardín, de un gran caserón que tiraron hace ya mucho tiempo, escondía algo, aunque no sabía el qué.
Lo encontró por casualidad, un día que le parecía que el mundo era radiante pero oscuro, la típica sensación de quien esta enamorado y se siente feliz porque la persona amada le habla o escucha, pero la tristeza propia de quien sabe que nunca llegara a amarla.
Cavó un hoyo en el viejo jardín, en el que guardaría su amor por él, todos sus sentimientos y sueños, tuvo que cavar mucho, pues necesitaba que fuese hondo, pero finalmente lo hizo.
Lo metió todo allí y se marchó.
El tiempo, el aire, la tierra y el paso de los días lo fueron tapando, muy lentamente, muy poco a poco, pero lo hicieron.
Volvió después de mucho tiempo, cuando creía que ya no sentía nada por aquel chico del que una vez estuvo enamorada y al volver allí se dio cuenta: el hoyo estaba completamente cubierto, pero aún así se seguía notando que una vez se removió aquella tierra.
