Hoy me apetecía un abrazo que no me han dado, puede que por no pedirlo.
Hace tiempo que nadie da abrazos sólo porque sí.
No sé por qué, pero ayer, me era excesivamente fácil encontrar tu boca....
¿Sabes que sueño cada noche contigo?
Peor no son sueños normales...sueño contigo antes de dormirme.
Me paro a pensar e imagino cómo sería el contacto con tu piel, con tus labios, con tu cuerpo... pero nunca me hago a la idea.
Me pregunto cada noche, por qué viéndote tanto sigues estando a miles de kilómetros de mi... por qué me cuesta tanto dar un paso hacia ti, por qué me resulta imposible mirarte a los ojos y contarte lo que siento...
Eres tú...será eso....
....Dulces sueños....
¿Me vas a dejar soñar o sólo e vas a encargar de depertarme?
Sé de tu lejanía, de que aunque hables conmigo , en realidad, estás a años luz de mí...pero, ¿y qué?
A mi me gustas, ¿sabes? No, no tú, me gusta el chaval inquieto e inteligente de mis sueños...el que se sienta muy cerca mía y me susurra cosas bonitas al oido...el que me escucha y me mira a los ojos.
Me habla, no como si fuera una niña pequeña, sino como a alguien a quien admiras, respetas e incluso quieres...
No, desde luego no te quiero a ti, que te empeñas en demostrarme que no eres el de mis sueños sino el que siempre me despierta....
No sé respirar, no sé volar, no sé dormir, no sé soñar.
No sé huir, no sé afirmar, no sé negar, no sé odiar, no sé conformarme, no sé querer, sólo sé quererte.
¿QUÉ HAY DE MALO EN SOÑAR DESPIERTA?
¿QUÉ HAY DE MALO EN INTENTAR VIVIR EN MIS SUEÑOS?
Era un jardín bello, pero sin flores. Grande pero demasiado pequeño para guardar en él sus sueños.
Cuando alguien pasaba por allí lo calificaban de “descampado”, pero para ella no lo era.
Era un sitio simple, por lo llano, el marrón de sus tonalidades y la maleza que se dejaba ver allí donde mires, con una sola ojeada puedes ser capaz de verlo entero, no hay mas… ¿o si?
Era distinto y nadie lo sabía. No solía ir allí pero sabía que el viejo jardín, de un gran caserón que tiraron hace ya mucho tiempo, escondía algo, aunque no sabía el qué.
Lo encontró por casualidad, un día que le parecía que el mundo era radiante pero oscuro, la típica sensación de quien esta enamorado y se siente feliz porque la persona amada le habla o escucha, pero la tristeza propia de quien sabe que nunca llegara a amarla.
Cavó un hoyo en el viejo jardín, en el que guardaría su amor por él, todos sus sentimientos y sueños, tuvo que cavar mucho, pues necesitaba que fuese hondo, pero finalmente lo hizo.
Lo metió todo allí y se marchó.
El tiempo, el aire, la tierra y el paso de los días lo fueron tapando, muy lentamente, muy poco a poco, pero lo hicieron.
Volvió después de mucho tiempo, cuando creía que ya no sentía nada por aquel chico del que una vez estuvo enamorada y al volver allí se dio cuenta: el hoyo estaba completamente cubierto, pero aún así se seguía notando que una vez se removió aquella tierra.
Ojala pudiera regalarte las poesías que se escribirán el día que tu me quieras.
Ojala pusiera preparar un regalo de las reflexiones que se harán el día que me pierdas.
Ojala pudiera escribirte lo que sentirá la gente el día que yo por fin consiga olvidarte.
Ojala pudiera saber la gente que morirá de amor el día que yo decida que no necesito escribir mas textos para ti.
Ojala pudiera conocer cuantas flores regalaran los enamorados a sus enamoradas en el mismo instante en que yo pida el divorcio de mi corazón.
Ojala pudiera saber el numero de lágrimas que se derramaran por amor el día que me atreva a decir que te quiero y me rechaces, para así poder sumarle las mías.
Ojala pudiera predecir el fututo para asegurarte que sufriré por ti, pero te olvidare el mismo día que tu descubras que no era solo un luna que daba vueltas en torno a ti, sino que era el sol que te hacia sentir calor….te quedaste con el frío.
